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TSD:

"Sé el creador de tu realidad,

no la víctima

de tu vida".

Cuando dejé de buscar

Nadar contra la corriente

A veces se siente como si estuviéramos nadando en contra de la corriente. Quieres ser mejor, quieres ir más allá, pero el mundo, tu burbuja, lo que “conoces” va en la misma dirección de siempre. Entonces me pregunto:

¿Qué es eso que, aun hasta cuando todo parece igual, te empuja a querer algo distinto?,

¿Qué es eso que te mueve hacia lo desconocido, y si te desvías, vuelve a traerte al carril de lo inesperado?

Lo puedes llamar intuición. Otros le dicen propósito, pasión o Dios.

Cuando dejamos de responder, cuando dejamos de normalizar y cuestionamos lo cotidiano, algo sucede adentro. Es una batalla interna y externa entre lo que tu corazón, tu alma y tu conciencia te muestran y lo que la sociedad insiste en que sigas.

Comienzas a cuestionar amistades, cercanías y obviamente cuestionas el lugar en el que estás. ¿Los acepto como son? ¿O me muevo a un lugar distinto? ¿Me quedo porque es familiar?

Y es que muchas personas viven en esa nube, adormecidas, con la corriente. No los juzgo, yo misma caigo ahí en ciertas temporadas. Juego su “juego” que para ellos no es un juego, sino su realidad.

Pero qué bien se siente observar desde afuera, aunque a veces duele lo solitario que puede ser.

La paciencia como prueba

Ese momento se convierte en un ejercicio de paciencia, y también de valoración hacia quienes realmente resuenan con tu visión. No sé cómo llamarlo… ¿awareness? Lo busco constantemente en los demás. Y si no lo encuentro, me desilusiono. Es mi error.

Ahí tengo dos opciones:

  1. Compartir mi visión poco a poco.

  2. Alejarme, porque ni siquiera entiendes lo que intento decir, aunque no lo practiques.

Es frustrante. Y entonces la soledad se vuelve compañía. Ya no toleras conversaciones vacías, porque anhelas profundidad hasta en un simple “buenos días”. Te niegas a caer en lo “normal”.

Ver milagros en lo cotidiano

De momento, descubres milagros donde antes solo había un atardecer. Sientes la energía en una mirada. Y notas que la vida es mucho más que las diferencias que nos separan.

Cuando te cansas de no encontrar lo que buscas afuera, empiezas a ver lo que siempre estuvo ahí, pero ahora con los ojos de esa parte dentro de ti que pide más. Te dejas sorprender. Aprendes de lo que antes parecía estúpido. Agradeces lo que antes dabas por sentado.

Y entiendes algo: la vida ES más que "eso" que tanto buscas.

Entonces, te enamoras de la incertidumbre… porque fue en ella donde encontraste lo que hoy disfrutas. Lo que te mantiene vivo.

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